En medio de una calle solitaria, a la entrada de la taberna done se dirigía el joven, se encontraba un mendigo tendiendo su mano pidiendo caridad. Mientras el joven veía la actitud del mendigo escucho una voz que le decía: “Solo uno es igual a otro cuando lo demuestra, y únicamente es digno de la libertad aquel que la sabe conquistar” de inmediato, sin temor alguno, el joven se enfrentó al mendigo golpeándolo constantemente. De repente, comprobando la teoría escuchada hacía unos minutos, el mendigo respondió a los golpes del joven hiriéndolo igual. Finalmente, después de haberse dado sus golpizas el joven termino la pelea, esperando que el mendigo aprendiera de ese productivo evento.
RECOMENDACIÒN
Universidad de San Buenaventura
Noviembre 13 de 2009
Estimado Joven,
A pesar de la buena lección filosófica que usted le dio al mendigo, creo que pudo haberlo hecho de una manera menos violenta. Se que obtuvo la reacción que esperaba del él, pero considero su acción deshumana.
Recomiendo que la próxima vez controle sus impulsos y piense mejor como reaccionar frente a una situación similar. Puede reconocer la realidad y se conciente de ella, hacer critica y argumentos sobres sus ideas y conceptos pero siempre teniendo un limite a las acciones de respuesta que estas generan. Recuerde que con actitudes como esta solo estamos creando mas violencia.
Atentamente,
Ana Marìa Cañas Ruiz
viernes, 13 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
ESCUELA DE MUJERES - La obsesión
La obsesión de un hombre con poder puede resultar peligrosa, especialmente, cuando se habla de una obsesión amorosa que lo lleva a la lucha en contra a todo y todos con el fin de obtener su inalcanzable anhelo. Su astucia y manipulación se convierte en sus mejores aliados, ya que utiliza estos medios para obtener lo que realmente desea. Es siego a la realidad y egoísta a los sentimientos de los demás.
El personaje de Arnolfo, un hombre adinerado con poder, identifica a una persona obsesiva que tiene como idea convencer a Inés, una joven culta pero ignorante, a que se case con él sin ella amarlo, y así, él siendo consiente que ella no lo ama, insiste en conseguir su amor a la fuerza, imponiendo reglas, y manejando una conducta de ´´yo soy el que manda´´. En muchas ocasiones se puede presenciar problema de obsesión como esta, donde la persona resiste a ver la realidad, hay angustia por aquello que no se logra, y hay una idea obsesiva por lo que se desea. En este caso, la idea obsesiva es de estar con Inés, y como todo idea hay la capacidad de convertirse en conducta, en un hecho. La persona (Arnolfo), trata de equilibrar la idea obsesiva ejerciendo su voluntad pero no puede y debe llevar a cabo el acto, que es una conducta considerada absurda, en este caso demostrando control sobre ella, que se realiza con desagrado, pero que alivia la angustia.
La obsesión "quiebra" la voluntad y la libertad de la persona que se ve sometido a sí mismo y por sí mismo a realizar el acto. Alivia la angustia, pero a su vez desagrada. Bajar así la tensión tiene un precio también desagradable, pero a otro nivel, a nivel del auto reproche. Más si no lo hace no puede seguir, porque la ideación obsesiva paraliza.
El personaje de Arnolfo, un hombre adinerado con poder, identifica a una persona obsesiva que tiene como idea convencer a Inés, una joven culta pero ignorante, a que se case con él sin ella amarlo, y así, él siendo consiente que ella no lo ama, insiste en conseguir su amor a la fuerza, imponiendo reglas, y manejando una conducta de ´´yo soy el que manda´´. En muchas ocasiones se puede presenciar problema de obsesión como esta, donde la persona resiste a ver la realidad, hay angustia por aquello que no se logra, y hay una idea obsesiva por lo que se desea. En este caso, la idea obsesiva es de estar con Inés, y como todo idea hay la capacidad de convertirse en conducta, en un hecho. La persona (Arnolfo), trata de equilibrar la idea obsesiva ejerciendo su voluntad pero no puede y debe llevar a cabo el acto, que es una conducta considerada absurda, en este caso demostrando control sobre ella, que se realiza con desagrado, pero que alivia la angustia.
La obsesión "quiebra" la voluntad y la libertad de la persona que se ve sometido a sí mismo y por sí mismo a realizar el acto. Alivia la angustia, pero a su vez desagrada. Bajar así la tensión tiene un precio también desagradable, pero a otro nivel, a nivel del auto reproche. Más si no lo hace no puede seguir, porque la ideación obsesiva paraliza.
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